Trastornos de la Conducta Alimentaria
en la Adolescencia: El rol del Ginecólogo
Nota de la Dra. María Elena Imfeld
En la actualidad, los trastornos del comportamiento alimenticio y dentro de ellos, en primer lugar la Anorexia Nerviosa, están aumentando alarmantemente. De cada 100.000 jóvenes, entre los 15 y 24 años, 30 a 40 sufren Anorexia Nerviosa cada año y los estudios prospectivos indican que estas cifras tendrán un aumento significativo como para transformarse en un problema social y no solo individual.

La Anorexia Nerviosa es un síndrome complejo que tiene características psicológicas propias. Estrictamente el término "anorexia" es algo incorrecto, ya que es rara la pérdida de apetito, pero es tal el miedo a ganar peso que se reprime el deseo de comer. La pérdida de peso se consigue por restricción alimentaria, acompañada de intenso ejercicio y habitualmente con el agregado de laxantes y diuréticos. Con frecuencia estos pacientes se provocan el vómito agravando sus trastornos metabólicos.

La edad de comienzo se sitúa entre el principio y el final de la adolescencia, aunque puede presentarse antes de la pubertad o más allá de los 20 años. Se da predominantemente en mujeres (95%), aunque no exclusivamente.

La bulimia es un trastorno que se caracteriza por la ingestión exagerada de comida en forma descontrolada, seguida de una sensación de culpa que motiva a la paciente a usar alguna forma de compensación: purgantes, autoprovocación del vómito, actividad física y la dieta que es una constante. Generalmente a diferencia de la anorexia, el peso es casi normal.

Con mucha frecuencia el Ginecólogo es el primero que ve a estas pacientes, ya que se presentan con alteraciones menstruales como un síntoma precoz. Por ello cumple un rol muy importante en la etapa diagnóstica de estas patologías.

Habitualmente, la paciente no verbaliza su trastorno alimentario y si el Ginecólogo no hace un interrogatorio dirigido y específico, el problema puede pasar desapercibido. Esto es más marcado en la Bulimia, donde se cree que hay un subregistro.

Los trastornos de la alimentación presentan cambios metabólicos y hormonales que producen con gran frecuencia cese de las menstruaciones. La falta de menstruación (amenorrea) puede originarse antes del descenso de peso o con el cuadro ya instalado.

La intensidad del descenso hormonal está en relación al tiempo de evolución y al porcentaje de pérdida de peso.

Si el Ginecólogo es el primer médico que atiende a la adolescente, debe realizar un completo examen físico tendiente a detectar el grado de desnutrición y otras manifestaciones físicas, como: presión arterial baja, ritmo cardíaco lento, caída del cabello, pigmentación anaranjada de la piel, digestiones lentas, constipación, ademas (hinchazón de manos y pies), sequedad e la piel y deshidratación, lesiones en el esmalte dentario sobre todo en las vomitadoras de larga data.

Si bien una Anorexia puede cursar con períodos bulímicos y una Bulimia puede instalarse después de una anorexia, pueden presentar también un peso normal. Existen y con frecuencia, adolescentes que inician simplemente una dieta exagerada para adelgazar sin control médico, y llegan a alterar sus ciclos menstruales, pero no presentan trastornos en la conducta hacia los alimentos.

Con respecto al tratamiento, obviamente la amenorrea (falta de menstruación) no es lo más urgente de corregir en estas pacientes, pero como muchas veces es el motivo de consulta hay que tomarse el tiempo necesario para explicar a la paciente y a los padres qué relación existe entre la pérdida de peso y el ciclo menstrual.

Con palabras simples, la adolescente deberá comprender que el organismo, por déficit de calorías, "sabiamente" suspendió la actividad reproductora, que le produce mucho gasto de energía y que no es prioritaria para vivir.

Con la mejoría psíquica y física de la paciente pueden reaparecer espontáneamente los ciclos menstruales. La recuperación del peso es una condición necesaria, pero no suficiente para regularizar la menstruación y con mucha frecuencia se debe recurrir a medicación hormonal sustitutiva (estrógenos-progesterona) para ir acompañando el tratamiento psicológico y nutricional.

Es muy importante el trabajo con un equipo de salud donde intervengan el psicólogo o psiquiatra y el nutricionista. Las interacciones entre los distintos profesionales se traduce en una tarea clínica que apunta a que el paciente y su familia transiten un proceso de aprendizaje que tiene por finalidad movilizar los recursos terapéuticos que cada familia posee.

La Anorexia y la Bulimia pertenecen a un espectro de trastornos de la alimentación que responden a similares factores predisponentes y de mantenimiento, incluyendo las normas culturales de "sobrevaloración de la delgadez". Se trata de una particular actitud hacia la comida y el control corporal, actitud que se apoya en el temor mórbido a ganar peso y que se desarrollan en el marco del miedo a la pérdida de ese control y se expresan en diversas conductas restrictivas y/o purgativas tendientes a lograr a toda costa la delgadez.

Debe recordarse que la Anorexia Nerviosa es un trastorno que puede llevar a la muerte a casi un 10% de los pacientes afectados, que se hace crónico en un 35% de los restantes y que en los demás deja secuelas que afectan su comportamiento adaptativo en el área laboral, social, familiar y sexual.

Dra. María Elena Imfeld
Especialista en Ginecología Infanto Juvenil.
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