La Voz de los que No Tienen Voz
Nota del Dr. Juan José Giannetti
Lo que sigue fue publicado en la sección “Cartas de lectores” de un matutino rosarino (para pensar):

Esta carta pretende ser la voz de los que no tienen voz, la de aquellos que, tal vez por ser demasiado pequeños, estar ocultos, creyéndose protegidos, no son tenidos en cuenta ni escuchados, ni siquiera por quien debería amarlos incondicionalmente.

No pretendo juzgar, no me corresponde. Al contrario, trato por todos los medios de entender, pero me resulta casi imposible. ¿Cómo alguien que tendría, por tener una función pública, que estar a favor de los inocentes, dice estar a favor del aborto? Su argumento, como el de tantos otros que defienden esta postura, a priori parece legítimo: “Defender de la muerte a tantas madres que, por practicarse abortos clandestinos, mueren cada año". Si el aborto fuera legal, tal vez eso no sucedería.

Me duelen muchísimo estas muertes a las que se hace referencia, aunque creo que tal vez esas mujeres sigan sufriendo una “muerte en vida”, además de los daños irreparables que una práctica tan aberrante causa en sus cuerpos y en sus psiquis. Pero, discúlpenme los que piensan de esa manera, sigo sosteniendo que todas esas mamás, de alguna manera tienen cómo defenderse, tienen voz para ser escuchadas, pero sus pequeños hijos, no. Desde el seno materno no pueden ni siquiera imaginar qué está por sucederles, ni cómo, de un día para otro, van a ser asesinados por la decisión de su propia madre.

Tal vez suene fuerte lo que planteo, pero si se juzga a la progenitora que mata a su bebé ya nacido, ¿qué diferencia hay entre matarlo antes de que nazca o después?
Luego están los que dicen que “la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo”, pero se olvidan de que no sólo están decidiendo sobre su propio cuerpo, ya que no es lo mismo realizarse una cirugía cualquiera, o sacarse una muela, hay una vida que está dependiendo de esa decisión.

Yo estoy a favor de esa vida.

Por último quiero dirigirme a esas mamás que están por decidirse a favor de la muerte: Si por un momento dejaran volar su imaginación, y pudieran mirar a su bebé a los ojos, si pudieran sentir la tibieza de sus manos, la suavidad de su piel, su voz diciéndoles “mamá, no me dejes morir... aún así... ¿lo harían?
Desarrollado por SHAJAF